miércoles, 26 de octubre de 2011

Eurogrupo: Lo que se decide hoy

La cumbre de la eurozona de hoy es la más importante en estos dos últimos años, y sin duda lo es, porque las decisiones que se tomen sentarán un nuevo precedente o una vía de no retorno. Hoy se sabrá que esto del euro va muy en serio y que hay mutualización de riesgos en su sentido más amplio. Admitiendo, eso sí, que la raíz de todo esto es algo tan sencillo (aunque incomprensible) como que la montaña de la deuda griega, lejos de desaparecer, sigue ahí, impertérrita. Hoy el problema se agrava porque el mecanismo de rescate está en riesgo, y con ello toda la Eurozona, y trataré de explicar por qué.

Por mecanismo de rescate me refiero al FEEF, que se aprobó por un valor de 440.000 millones de euros y fue útil para aplacar la situación durante unos meses en 2010. No en vano, ese fondo se creó como herramienta para prestar dinero a los Estados de la eurozona que atravesaban problemas financieros y dificultades para colocar su deuda en el mercado. El FEEF estaba y está, además, garantizado por los propios miembros de la eurozona. Así, el FEEF emite deuda para conseguir líquido en buenas condiciones, y a su vez prestarlo a los países problemáticos, en forma de créditos que deberán devolverse algún día en el futuro. Por lo pronto, sirve para tapar agujeros (gobiernos endeudados por mala gestión, recesiones, etc.).

Aunque se apunte a otros lugares en el mapa, lo cierto es que el problema nació en Grecia, y que ese gran fondo de rescate se concibió para ayudar a ese país y, por ende, despejar todas las dudas sobre el euro, mejor dicho, sobre el compromiso y la mutualización de riesgos. Sin embargo, el mercado y los que manejan sus hilos no acabaron de morder aquel anzuelo y a los pocos meses, también Irlanda y Portugal habían recurrido al FEEF, dejándolo reducido a 310.000 millones, por otro lado demasiado poco para la eventualidad de tener que ayudar a Italia o España. Y es que, paradójicamente, ambos son garantes del FEEF, Italia aproximadamente del 20% y España del 12%. En el caso de que estos dos Estados tuvieran problemas de solvencia, Alemania y Francia se verían en gran riesgo, por lo pronto, de perder su calidad crediticia (triple A), lo que a su vez incrementaría el coste para financiarse y obtener dinero en los mercados.

Y más aún, si Alemania y Francia llegaran a perder crédito, el propio FEEF lo haría por efecto dominó, de modo que se provocaría su colapso y con ello, esos dos Estados precisamente deberían acabar respondiendo del dinero de ese fondo de rescate. Ese callejón sin salida explica la relevancia e intensidad de los encuentros "Merkozy".

Grecia sigue siendo la principal lacra, ante una opinión pública europea cada vez más dividida al respecto. El país heleno, a pesar de las duras medidas de austeridad, sigue reduciendo su PIB, y actualmente su deuda asciende al 160% de ese PIB. A estas alturas, y superado el trauma del riesgo moral, Grecia no se ha dejado a su suerte simplemente porque los bancos europeos quedarán tocados por su exposición en la compra de deuda soberana griega. No hay demasiada transparencia en ese sentido, pero parece que la banca más expuesta es la francesa, aunque también lo estarán otras entidades bancarias, las aseguradoras y los fondos de pensiones privados de millones de europeos.

Dado que no se contempla el escenario de expulsar a Grecia del euro o de dejarla caer, a pesar de que muchas voces lo pidan ya a gritos, la cuestión es cómo hacer que la deuda sea más soportable. Por ello se habla abiertamente de que los depositantes tendrán que aceptar quitas. De hecho en julio se pactó ya una quita del 21%, pero ahora se proponen quitas de hasta el 60%, y así lo han manifestado tanto el BCE como el FMI. Se aumentará esa quita, y debido a ello los bancos griegos quedarán todavía en peor situación de forma temporal, y previsiblemente seguirán en proceso de nacionalización por parte del gobierno griego.

Simultáneamente se pide a los bancos europeos que se recapitalicen, algo que hoy por hoy puede hacerse de un modo más o menos fácil, simplemente reduciendo aún más su capacidad de prestar dinero, es decir cerrando el grifo, ya que así necesitan menos capital en el balance para compensar. Aunque el desideratum (dado que las economías necesitan también liquidez para generar inversión y crecimiento) es que se recapitalicen de otro modo, es decir que se recapitalicen como Dios manda, a saber nutriéndose de más dinero en los mercados, esencialmente por la vía tradicional, o sea vendiendo acciones y participaciones, siendo atractivos para los inversores, algo que últimamente se está mostrando harto complicado en Europa.

Por ello, muchos bancos piden hoy ayuda a sus gobiernos, incluso la creación de “bancos malos” que se quedarían con los activos “basura” para sanear las cuentas de las entidades. Se hará con probabilidad para que las entidades sanas puedan efectuar un borrón y cuenta nueva, dejando los productos tóxicos en manos de las administraciones públicas hasta que en el futuro puedan deshacerse de esos activos desvalorizados (por ejemplo, promociones inmobiliarias a medio terminar que tanto proliferan en España). En este contexto de incertidumbre, los bancos europeos aseguran que no soportarían más de un 40% de quita en Grecia, y esa es la primera cuestión técnica de gran calado que se decidirá hoy en la reunión del Eurogrupo.

La otra gran cuestión tiene que ver con el apalancamiento del FEEF, para que los gobiernos no tengan que ir poniendo garantías en una especie de pozo sin fondo. Para ello, se sugiere que el FEEF se transforme en una suerte de colchón de seguridad que cubriría tan sólo una parte de las pérdidas que un banco asumiera con la compra de bonos, por ejemplo españoles o italianos. En principio, esto daría más seguridad al FEEF y los inversores se animarían a adquirir bonos en la eurozona, que se percibiría como más libre de riesgos.

En segundo lugar, se establecerían instrumentos especiales para prestar dinero (SPIV- Special Purpose Investment Vehicles), básicamente a entidades de fuera de la eurozona. La gracia es que esos instrumentos estarían garantizados por el propio FEEF, combinando dinero público-privado, y servirían para dar liquidez a Estados miembros y fomentar la compra de bonos en los mercados primario y secundario. Estas dos medidas ampliarían la capacidad del fondo de rescate sin que implicara un mayor riesgo para los Estados miembros.

Entretanto, a los que desearíamos una participación más activa del BCE, por ejemplo adquiriendo bonos en toda la eurozona, nos toca seguir esperando. Para ello, debería reformarse el Tratado, que impide que el BCE financie la deuda pública de los Estados miembros. Recordemos que el BCE es una institución diseñada a imagen y semejanza del banco central alemán, y por tanto la independencia es su seña de identidad principal.

Reflexionemos. Calculemos la cantidad de dinero que se ha ido desbloqueando ya del fondo de rescate, y pensemos en si nos ha servido de algo. Francia siempre fue partidaria de los eurobonos, y yo también lo soy. Es una opinión basada en que la confianza es la clave para que un mercado funcione. La inyección de dinero no es suficiente, falta el compromiso institucional y nadie mejor que el BCE para ello. De todos modos, de la cumbre de hoy no saldremos con los eurobonos. Habrá que esperar. La cumbre de hoy se vive con el nerviosismo previo a los grandes momentos. Esta noche sabremos si algo de lo especulado aquí tiene su reflejo final en las conclusiones del Eurogrupo.

[Imagen: cortesía de Presseurop]