viernes, 30 de octubre de 2009

Blair no puede ser y Balkenende no me convence

El debate más candente en las últimas horas en los mentideros de la Unión gira en torno a quién será nombrado presidente permanente del Consejo Europeo. Sin entrar ahora en la cuestión del poder efectivo de ese organismo comunitario, es innegable que las atribuciones del presidente serán escasas, como ya explicábamos aquí, aunque también lo es que su figura tendrá visibilidad y jugará un rol notable en la coordinación de los 27, especialmente si hay materias espinosas o desacuerdos en las reuniones del Consejo. Con las modificaciones institucionales de Lisboa la presidencia adquiere el grado de permanente, aunque sólo se prolongará por dos años y medio renovables por una vez. No obstante, existe el riesgo de que un perfil demasiado personalista tenga la pretensión de hacer sombra a los otros dos líderes visibles de la Unión, es decir al presidente de la Comisión, Barroso y al Alto Representante de Exteriores, cuyo nombramiento todavía no se ha producido.
No creo que resulte conveniente para el avance de la integración un perfil de las características del ex premier británico. Es innegable que la candidatura de de Tony Blair -que sólo cuenta con el apoyo del laborista Brown y del italiano Berlusconi- genera mucha controversia, empezando por su dudoso europeísmo, que quedó bien patente cuando él presidió precisamente el Consejo de la UE durante el último turno del Reino Unido, en el segundo semestre de 2005, momento crítico para la Unión, con las perspectivas financieras 2007-2013 bloqueadas (por el veto británico) y por la arrogancia de sus declaraciones insistiendo en el cambio del modelo presupuestario, pero sin aceptar ninguna concesión de su país. No está de más recordar que aquella presidencia británica de 2005 dejó como único saldo el preacuerdo de negociaciones para la adhesión de Turquía (forzado por la presión de los EE.UU.) así como el inicio de las negociaciones con Croacia (concesión a Austria, a cambio de que éste aceptara el preacuerdo con Turquía). Por si fuera poco, el propio Blair manifestó -en la CIG de Roma de 2003 donde se abordó la Convención constitucional- su disconformidad con las funciones del ministro europeo de Exteriores, figura que los británicos quisieron en todo momento desvirtuar. Todo ello manteniendo la posición de exigir una reducción de las aportaciones de su país y negándose a la eliminación del famoso cheque británico, obtenido por Thatcher en 1984.

Por decirlo brevemente, durante su mandato Blair ha ejercido siempre el papel tradicional de los británicos, es decir el de forzar la primacía de los intereses nacionales y mantener la UE en un perfil de organización intergubernamental. Por si fuera poco, en la actualidad el Reino Unido, además de no formar parte de la Eurozona ni siquiera es miembro del espacio sin fronteras de Schengen. Lamentándolo mucho, y a pesar de que Blair me simpatiza personalmente, su candidatura está a mi juicio totalmente deslegitimada por su trayectoria.

Ahora bien, si el Reino Unido goza ya de una larga tradición de protesta por sus aportaciones a la Unión Europea, Holanda no se ha quedado atrás, y se ha sumado desde los noventa al carro de los países demandantes de una sustancial rebaja en sus aportaciones al presupuesto comunitario, caracterizándose ambos países por mantener posiciones férreas al respecto en los Consejos. Tanto es así que Holanda es uno de los Estados miembros que, junto con Suecia, ha recibido compensaciones en la última década. Y me refiero a Holanda porque uno de los otros nombres que suena para la presidencia del Consejo es el de Jan Peter Balkenende (en la foto), primer ministro holandés bajo cuyo mandato tuvo lugar el famoso referéndum constitucional europeo en que resultó vencedor el NO. En su momento gran parte de los comentaristas denunciaron la actitud del ya entonces presidente, quien en plena campaña electoral calificó de "interesantes" los sondeos que auguraban la victoria del NO. Aún así, el holandés ha tenido una actitud de compromiso con la evolución institucional de la UE y en estos momentos tiene más apoyos manifiestos que otro de los candidatos en liza, el presidente luxemburgués Jean-Claude Juncker (que curiosamente se ha autopostulado para el cargo), quien a pesar de ser un europeísta de la vieja escuela y presidir actualmente el Eurogrupo, ha protagonizado sonados enfrentamientos con el eje franco-alemán a raíz de la crisis financiera y la aparición de Luxemburgo con el color gris en la lista de los paraísos fiscales en el año 2008.

En cuanto a los tradicionales equilibrios de ejes norte-sur e izquierda-derecha, parece que los socialistas europeos se muestran más partidarios de obtener el puesto del Alto Representante de Exteriores (que a su vez será vicepresidente de la Comisión) ya que se considera que este puesto tendrá mucho más poder político efectivo. Precisamente hoy se está celebrando en Bruselas una reunión del Consejo Europeo, donde los líderes han comentado este asunto de manera informal, ya que la formalidad no procede hasta que el Tratado de Lisboa entre en vigor y consagre el cargo en cuestión, momento en que se convocará una reunión específica para el nombramiento de esta primera presidencia permanente del Consejo Europeo. Es probable que los socialistas quieran preservar algo de poder en vista de que la Comisión (Barroso) y el Parlamento europeo (Buzek) están presididos por miembros del Partido Popular Europeo.

Para nosotros tiene el aliciente añadido de que ese presidente se estrenará con el Trío presidencial que inaugura España el próximo uno de enero. No descartemos sorpresas de última hora, como ocurrió con el nombramiento del portugués Barroso en 2004, y admitamos que todos los nombres que suenan tienen posibilidades, incluso la propia Robinson de la que hablamos aquí. No sólo por ser mujer, sino además por serlo, porque cierto es que la UE necesita tener una mujer y capacitada, como es el caso, entre sus puestos de liderazgo. Confieso que en lo personal no me convence en absoluto el nombre de Balkenende, especialmente porque dudo de su capacidad para reforzar el carácter supranacional de la Unión. Sea como sea, y con el convencimiento de que el grueso del poder institucional lo preservará Barroso -quien se ha comprometido a impulsar la integración al máximo-, considero que el elegido estará en concordancia con el perfil institucional y con el poder político que se le quiera otorgar al puesto, pero es indudable que quien ocupe el cargo debe tener en su haber una hoja de servicios no sólo intachable sino meridiana y netamente europeísta.

jueves, 29 de octubre de 2009

Europa y el déficit democrático

Ayer noche recibí un e-mail de un amigo invitándome a colaborar en la difusión de la Declaración abierta sobre los servicios públicos europeos. Como pueden uds. comprobar, en el blog creado a tal efecto se detallan algunos de los principios típicos y tópicos sobre la democratización de las instituciones y las políticas públicas. No quiero que se interprete en mi uso de esos dos adjetivos un matiz negativo, al contrario, todo lo que implique movilización ciudadana amplía la perspectiva de la ansiada unión política. Sin embargo, lo que se ha venido a llamar eGobernanza se ha traducido por ahora en una más de esas propuestas bonitas pero de vacía retórica, así que no abundaré demasiado en ello, y me limitaré a hacerme eco en su momento del encuentro ministerial del 19 de noviembre en Suecia si es que hay alguna iniciativa realmente novedosa y comprometida. Está por ver.

Lo que sí ha quedado patente es que Europa ha abanderado los valores democráticos desde los inicios del proceso de integración en los años cincuenta. El déficit democrático ha preocupado a los europeístas, y de forma especial a los federalistas, quienes consideran que las instituciones son fuente de legitimación. La ausencia de legitimidad democrática en Europa se ha prevenido y corregido a través de las medidas que aproximan el ejercicio del poder público al ciudadano, y esto entronca con la doctrina de la ciudadanía de la Unión, que convierte al individuo en objeto político de la integración y le atribuye un estatuto jurídico.

Con Lisboa, el nuevo TFUE (Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea), se dispone de dos nuevos instrumentos: la Carta de Derechos (que se convierte en conditio sine quan non para adherirse a la UE y contempla la sanción a los Estados que la incumplan) y la Iniciativa ciudadana (que permite plantear una iniciativa política con el respaldo de un millón de firmas en cualquier territorio de la Unión), pero existen derechos más antiguos, como el derecho de petición a todas las instituciones, vigente desde el Tratado de Ámsterdam, el derecho a acceder a todos los documentos emitidos por las instituciones, o el derecho de reclamar ante el defensor del pueblo por mala administración, todos ellos consagrados ya en el antiguo Tratado de la Comunidad Europea, que por supuesto recoge el actual Tratado.

No perdamos de vista dos de los rasgos más destacables del proceso de integración, a saber la transferencia de competencias o cesión de soberanía, y la eficacia directa de las disposiciones comunitarias, elemento este que convierte al ciudadano en sujeto directo del ordenamiento comunitario. La Unión crea órganos que institucionalizan poderes soberanos cuyo ejercicio no afecta sólo a los Estados miembros sino también a sus nacionales, de ahí que se invite a los ciudadanos a colaborar en el funcionamiento institucional. Lo que ha propiciado la participación del pueblo mediante las elecciones a la asamblea representativa desde 1979.

La existencia del Parlamento Europeo es apenas una señal más de la importancia que se atribuye al déficit democrático en el debate europeo, aunque el proceso decisorio es manifiestamente mejorable y sigue dependiendo en gran medida de la presión intergubernamental. De ese mismo déficit democrático emana la idea materializada en el Tratado de Lisboa de establecer el mecanismo de "tarjeta amarilla", a fin de que los parlamentos nacionales puedan protestar en caso de disconformidad con los borradores de las leyes, un nuevo cauce para influir en el poder público europeo desde los Estados miembros y además a priori. Falta ver si este mecanismo no tiene un efecto boomerang y acaba por convertirse en una herramienta más de chantaje de aquellos Estados miembros que velan más por sus propios privilegios que por el interés general de la Unión.

Establecida la codecisión con el nuevo TFUE parece que se confirma la resonancia federal en las instituciones comunitarias, ya que el Consejo (representación de los Estados miembros), la Comisión (Ejecutivo) y el PE (ciudadanos) participan en la toma de decisiones de forma codecisoria y sin el requisito de la unanimidad, lo que constituye de facto un sistema parlamentario bicameral sin veto, aunque un examen más atento nos revelará que la influencia decisiva en la toma de decisiones queda difuminada, y desde luego hasta la fecha no ha sido liderada por el Parlamento. Con todo, la coyuntura actual constituye una oportunidad histórica para el espacio político europeo, y lo digo en el sentido de que se facilita la visibilidad de las situaciones de flagrante déficit democrático, puesto que la arquitectura institucional actual delatará las circunstancias en que las distintas instituciones tengan un comportamiento incorrecto, bien errático, bien demasiado maniatado por los intereses nacionales. La desaparición de la unanimidad en la mayor parte de políticas augura la posibilidad de que haya cambios importantes, aunque no vitales (pues en esos la unanimidad prevalece), y habrá que ver cómo se forman las mayorías en el Consejo, si se rompe el equilibrio político funcional o si algunos Estados fuerzan situaciones de privilegio, por ejemplo los Estados pequeños formando mayorías, lo que paradójicamente supondría un nuevo déficit democrático si se utilizara para perjudicar a los Estados grandes.

En principio y técnicamente el TFUE evita las minorías de bloqueo con la ponderación de votos para formar mayoría, pero habrá que ver en la práctica cómo se plantea el equilibrio de fuerzas. En este contexto y a tenor de los instrumentos legales disponibles en ningún caso puede decirse que la toma de decisiones en la UE sea ilegítima, y en cuanto a la transparencia, no es menor que en la política nacional, incluso diría que la supera ampliamente si consideramos que como ciudadanos tenemos derecho a acceder a toda la documentación generada en las instituciones comunitarias. ¿No será el problema el exceso de información? Visto lo visto, ojalá la política nacional fuera tan accesible como lo es la comunitaria. La información ahí está, las reuniones del Consejo, con los jefes de Estado de la Unión, se harán con luz y taquígrafos, ¿puede decirse lo mismo de los Consejos de Ministros estatales? No hay institución política ni organización internacional que ofrezca los niveles de transparencia y accesibilidad que brinda la Unión Europea. Invito a seguir por ese camino, y si la eGobernanza y la política 2.0 contribuyen a animar al ciudadano a participar en la vida política y a implicarse en la europeización, que cuenten conmigo. Así que, a pesar de todo, firmaré la Declaración.

miércoles, 28 de octubre de 2009

El Arte es apolítica

Carta de protesta al minsitro Goebbels. Berlín, 25-IV-1933.

Profundamente conmocionado por las noticias procedentes de diversas ciudades del Reich como Dessau, Mannheim, Dresde, en las que los lienzos modernos propiedad del museo han sido reunidos en las "cámaras de terror del arte", con las sumas que en su día se pagarían por ellos, han sido manejados con descuido, y se van a abandonar a la mofa y la indignación del público, por lo cual me permito dirigirme a usted con la súplica apremiante de que ponga término a estos desmanes.

Permítame que llame su atención brevemente sobre la época que precedió a la guerra, a los años comprendidos entre 1910 y 1914, en la que tuvo lugar en todas las naciones ricas en arte como Alemania, Rusia, Francia, una revolución intelectual de las artes, de forma simultánea e independiente entre las naciones. De esta revolución surgieron obras que no podían tener nada que ver con el Sistema de Noviembre ni con el marxismo, ¡porque estos conceptos no eran ni incluso conocidos!.

Era una época en la que las salas del arte con peste a enmohecido abrieron sus ventanas y sus puertas con violencia, y los artistas cayeron presa de la embriaguez entusiasta por lo nuevo, que empezaba a nacer.

En este ambiente sublime nos sorprendió la guerra a los que éramos jóvenes estudiantes de academias de bellas artes. Nos incorporamos a la guerra por los ideales del arte, ¡por auténtico entusiasmo ante una cosa grande!. En nombre de mis camaradas caídos protesto por la difamación de su voluntad y de sus obras, las que se encuentran en los museos y ahora deben ser profanadas. ¡No era éste el sentido de su muerte!. Los supervivientes, ahora con cuarenta años, hemos proseguido después de la guerra la obra iniciada en el espíritu de la preguerra y truncada por la contienda, obrando en la mayor parte con ignorancia y abstención de los acontecimientos políticos, que tenían lugar a su alrededor.

¡Hoy se están difamando los lienzos de los modernos difuntos y vivos!.

Se proscriben por degenerados, antialemanes, indignos y antinaturales.

Se les imputan motivos políticos que en la mayor parte de los lienzos en cuestión nunca pudieron haber existido siquiera. Los artistas son en el fondo de su corazón apolíticos y tiene que serlo, porque su reino es de otro mundo. Siempre es a la humanidad a la que aluden; la totalidad, con la que tienen que estar unidos.

Oskar Schlemmer

martes, 27 de octubre de 2009

Rebajas fiscales en boga

Ayer varios comentaristas destacaban la oleada de reducción de impuestos que atraviesa la Unión Europea, donde la opción alemana por la rebaja fiscal parece haber animado a otros gobiernos. La decisión de Merkel no debe sólo interpretarse en términos de la influencia política de los liberales, y es que las rebajas impositivas anuales que ya se anuncian estarán directamente relacionadas con la corrección del déficit público, toda vez que a partir del próximo enero los alemanes se ahorrarán 10.000 millones de euros anuales. Una vieja y conocida receta liberal tiene que ver con el virtuosismo y consiste en algo tan simple como apostar por el estímulo fiscal para reactivar la recuperación económica, la inversión y el consumo, lo que a su vez incrementa las recaudaciones impositivas en un plazo de tiempo razonable, lo que evita que se tengan que tomar decisiones más drásticas en el presupuesto estatal.

Alemania no sólo es el motor de la Eurozona, es un gran mercado destino para muchos productores comunitarios, por lo que todos tienen interés en que el músculo alemán empiece a bombear a toda marcha. No es casual que en el resto de Europa algunos se apresuren a emular a Merkel, y así en Italia ya se ha planteado una rebaja del impuesto sobre actividades económicas, en Francia ya se han planeado rebajas fiscales para 2010 a pesar de que está en curso un gran préstamo para financiar los presupuestos del estado, e incluso Suecia acaba de dar luz verde a una disminución del impuesto sobre la renta. Cabe preguntarse por qué España rompe esa tendencia y opta por un aumento de la presión fiscal, ¿alguien tiene respuesta?

Entendamos la decisión en su justa medida, la crisis está lejos de ser controlada incluso en Alemania, donde el consumo sigue descendinedo aunque más ligeramente, y los salarios se ven amenazados por un aumento de las cotizaciones del seguro sanitario, algo que según cierta prensa alemana podría enrarecer el ambiente en ciertos sectores de asalariados. En este contexto trato de interpretar la noticia publicada anteayer sobre la empresa automovilística BMW, que a todas luces es sintomática de que algo está ocurriendo, y de que sí se pueden cambiar las cosas. La noticia nos cuenta que la muniquesa BMW ha vinculado la remuneración de sus altos directivos con los sueldos de los peones. Se convierte así en la primera empresa que cotiza en el DAX (Bolsa de Frankfurt) que ha optado por un nuevo modelo de remuneración que implica que la diferencia salarial en la plantilla sólo podrá fluctuar en unos márgenes razonables. Dicen fuentes de la empresa que siendo obvio que un operario de montaje no ganará lo mismo que un alto directivo, también se asegura que la disparidad salarial no será desproporcionada. Esta medida continúa la política de contención iniciada por BMW a principios de 2009, cuando se aplicaron reducciones de salarios (de hasta el 40 % en los altos directivos) y el recorte de la jornada laboral a más de 20.000 empleados, más la proporcional reducción en sus ingresos, con el objetivo de salvaguardar el empleo. Innovador modelo empresarial el de la firma arlequinada, que merecerá mi atención en comentarios futuros, y del que esperamos ver resultados.

Sin duda algo se mueve en Alemania. Parece que Berlín, a pocos días de conmemorar los veinte años del derribo del Muro, se convierte en abanderado de las nuevas orientaciones políticas y económicas de la Unión Europea.

lunes, 26 de octubre de 2009

El impacto institucional de la cooperación transfronteriza en la UE

Analizando la proliferación y la implementación de la cooperación transfronteriza (CTF) en la Unión Europea, se puede llegar a la conclusión de que ésta constituye un caso paradigmático de los nuevos patrones de la policy-making en la UE, sobre todo de aquellos que se basan en los vínculos transnacionales tanto en la implementación como en el diseño político. Desde esta perspectiva, puede identificarse el papel específico que las Eurorregiones desempeñan como estructuras de gobernanza en la implementación de las políticas de cohesión. En este sentido empieza a cobrar relevancia el concepto de redes, dado que éstas son cruciales para explicar los resultados políticos en muchas áreas, y así en el caso de la UE las redes son mucho más relevantes por la hasta ahora evidente debilidad formal de su agencia ejecutiva, es decir la Comisión Europea. La institucionalización de la cooperación transfronteriza mediante las Eurorregiones se refiere a los indicios para entenderlas como instituciones que nacen en el contexto de la política comunitaria, y esa institucionalización puede atribuirse a la implementación de actividades a largo plazo por parte de la red política transeuropea. Todo ello forma un entramado de acciones que puede caracterizarse como entrepreneurship institucional.

La CTF iría íntimamente ligada al proceso de integración europea, debido a su estrecho vínculo con la política regional de la UE, ya que forma parte de la gobernanza multinivel y sus estructuras en las políticas públicas europeas, es decir allí donde los agentes locales, regionales, nacionales y supranacionales interactúan para conseguir objetivos políticos. El caso específico de las Eurorregiones tiene cierto arraigo y una notable tradición en Europa desde que se iniciara esta forma de cooperación entre Alemania y Holanda en 1958 (Euregio). Las Eurorregiones constituyen una colaboración más o menos institucionalizada entre autoridades subnacionales contiguas atravesando fronteras nacionales. El término puede referirse tanto a una unidad territorial como a una entidad organizativa.

Suelen estar articuladas mediante presidencia, consejo, grupos de trabajo por áreas y una secretaría, y desarrollan cuestiones administrativas que precisan de coordinación transfronteriza, como planificación espacial, transporte, externalidades medioambientales, e incluso política económica y social o mercado laboral. No obstante su dotación presupuestaria no suele exceder el 0,1 % del PIB de las zonas afectadas.

Aún así existe un gran potencial para este mecanismo, y en este sentido los factores supranacionales juegan un papel clave para favorecer el contexto adecuado. La viabilidad y el marco legal para el desarrollo de la CTF entre gobiernos no centrales se empezó a determinar en la Convención de Madrid, que promovió el Consejo de Europa. En la práctica, desde 1970 la UE ha sido el entorno que ha propiciado la proliferación de las CTF promovidas desde un nivel supranacional. Muchas de las iniciativas de CTF son elegibles para recibir apoyo en el ámbito de Interreg (lanzada por la Comisión en 1990), que es el programa sin duda con mayor incidencia en la financiación de las CTF hasta la fecha. Esto implica que las CTF financiadas deben adherirse estrictamente a la normativa europea, de modo que al final estas Eurorregiones acaban por convertirse en agentes de las políticas regionales transnacionales que promueve en el fondo la Comisión Europea. Es decir, son agentes en la política de cohesión, lo que implica que son agentes vertebradores de la Unión.

En este contexto la CTF en Europa debe seguir relacionándose analíticamente con la nueva política europea de redes, sin perder de vista que las Eurorregiones son un caso concreto de las oportunidades que se ofrecen a las autoridades locales o actores regionales para practicar la innovación institucional en el ámbito comunitario, en espera de que algún día lleguen mayores instrumentos jurídicos para su desarrollo. Actualmente hay casi 90 estructuras transfronterizas en el territorio de la Unión, y a día de hoy en España ya hay constituidas tres eurorregiones con Portugal (Euroace, Galicia-Norte Portugal y Duero-Douro) y una con Francia (Pirineos-Mediterráneo).

jueves, 22 de octubre de 2009

Europa, ¿modelo en libertad de prensa?

Ayer se vivió una jornada agridulce en la Eurocámara para los que amamos la libertad en general y la de expresión en particular. La iniciativa presentada en Estrasburgo, encabezada por los liberales de ALDE (a la que se sumaron Los Verdes y otros grupos a la izquierda del arco parlamentario) y que pretendía proteger el pluralismo informativo y contrarrestar la concentración de medios -como está sucediendo en Italia, donde Berlusconi controla casi la totalidad de la prensa- finalmente no prosperó al resultar la votación en empate a 338 votos. En caso de empate el texto se rechaza. Se da el hecho curioso de que las enmiendas previas sí fueron aprobadas, por lo que las tablas en la votación definitiva sorprendieron a propios y extraños, y es que se ha detectado que tres liberales irlandeses se abstuvieron (y al parecer ya han sido debidamente reprendidos) y se sospecha que en las filas socialistas ha habido algún voto en sentido contrario a dicha propuesta, mientras que por su parte algunos populares también optaron por abstenerse.

No es mi papel especular sobre el juego parlamentario, sino denunciar el fondo de la cuestión. Los que estaban en contra evocan el principio de subsidiariedad, es decir dejan el asunto en manos de los gobiernos nacionales. Craso error a mi juicio, porque precisamente la libertad de prensa es uno de los valores esenciales y un derecho reconocido de los ciudadanos, máxime cuando la Carta de Derechos ha adquirido grado de legalmente vinculante en la UE al aplicarse el Tratado de Lisboa, ¿o es que la libertad de información no es un derecho ciudadano?

Así como existen regulaciones antimonopolio para garantizar la libertad de competencia, el legislador debe procurar una situación de igualdad de oportunidades en el área de los medios de comunicación. Voy más allá, en el Informe de Reporteros sin Fronteras, que invito a leer aquí, se cuestiona los retrocesos que algunos países de Europa están sufriendo en esta materia. Se alaba por ejemplo la actitud de Merkel, que a menudo defiende posturas valientes en solitario (por ejemplo ensalzando en China los méritos democráticos de Taiwan), pero la denuncia se centra en un mal más profundo que tiene que ver no tanto con la falta de objetividad de los periodistas, sino con presiones de sus superiores hasta el punto de caer en la autocensura. Se mencionan como especialmente preocupantes los casos de Italia, Rumanía, Bulgaria y Eslovenia, algo que debería ser motivo de alerta.

Es cierto que nadie es totalmente libre al opinar, entra en lo normalmente aceptable que todo periodista tenga su propia visión del mundo, pero vale la pena defender la objetividad y al derecho a la información veraz, y esta sólo está garantizada en el pluralismo mediático, por ello es preciso ir más allá y afrontar el debate sobre la necesidad de establecer una legalidad europea que limite la concentración de medios, para garantizar la pluralidad y no poner en riesgo el propio sistema democrático.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Una oportunidad para la regionalización de la UE

Los cambios que implica Lisboa son a mi juicio no sólo de funcionamiento sino también institucionales, aunque no lo suficiente como para implicar la creación de un nuevo régimen europeo, o ¿es que acaso la Unión ya es un régimen? Tal vez sí, no habría unanimidad académica al respecto. Para mí va más allá de un régimen internacional y se aproxima bastante a un protoestado, aunque para alcanzar verdadera carta de naturaleza, no es necesario sólo incrementar la participación regional en la toma de decisiones, es precisa una transformación política plena que consolide la etapa supranacional.

La Europa de los estados obstaculiza el proceso, pero incluso la Europa de las regiones presenta inmensas dificultades para su viabilidad, a no ser que se institucionalice la diferencia entre las propias regiones, cuya heterogeneidad puede ser un arma de doble filo. No obstante, las propias regiones han otorgado legitimidad política a la Unión Europea canalizando la implementación de las grandes políticas de cohesión, instrumentos útiles por el momento para suavizar las disparidades entre muchas regiones de Europa.

El resultado ha sido un auge de la gobernanza multinivel en la UE, legitimado pero escasamente institucionalizado en la toma de decisiones; sin capacidad de materializar la cooperación política deseable, más allá de los espacios a menudo más informales que formales. Incluso las regiones con altas competencias legislativas, como es el caso de las españolas o alemanas, ven obstaculizado su acceso a las reuniones comunitarias de alto nivel. El pasado mes de junio el Comité de las Regiones (institución consagrada en el Tratado de Maastricht en 1992, que se ha visto inútil para influir en las decisiones políticas) publicó un Libro Blanco sobre la gobernanza multinivel, para fomentar la incidencia regional y local en la política europea, en que se dota de medios al propio CdR para liderar el proceso de regionalización, en un intento por desafiar el sistema establecido, por lo menos en cuanto a la praxis habitual. Simplemente se trata de aprovechar las reformas de Lisboa para introducir una nueva visión institucional, que fomente la descentralización política en el sentido de que aquellos que transponen la legislación comunitaria (que son precisamente las regiones) también tengan voz y voto en la formulación de las políticas.

Dada la heterogeneidad, y la tradición fuertemente centralista de algunos países, especialmente los antiguos países comunistas, el grado de descentralización que se puede alcanzar administrativamente es muy variable. Tal vez debería hallarse justificación para la regionalización en dichos territorios. La experiencia nos dice que los entes regionales tienden a garantizar la mejora de las condiciones y el fomento de los intereses territoriales, y que adecuadamente coordinados se reducen las desigualdades socioeconómicas interregionales, es decir se logra reducir la brecha entre regiones ganadoras y perdedoras, como ocurrió en su momento en los países de la cohesión, entre ellos España. Se trata de utilizar el instrumento redistributivo gestionado supranacionalmente con la gestión de los recursos a escala regional, regulando bien la transferencia de recursos con objetivos. Por lo demás es deseable que las regiones se doten de cierto poder político propio para consolidar su posición en la gestión de los recursos, algo a lo que los estados tradicionalmente centralistas oponen resistencia. Hoy por hoy la gobernanza multinivel y el Comité de las Regiones apenas pueden ir más allá de establecer un punto de partida, para que empiecen a fraguarse territorios funcionales en el ámbito de la política de cohesión, e incluso de la regionalización de la economía, mediante redes transnacionales o transfronterizas que fomenten la cooperación y aumenten los beneficios que ciertas regiones por sí solas no podrían alcanzar.

Sería deseable que está incipiente gobernanza regional se traduzca en políticas estables y previsibles, y que contemplen incluso partidas presupuestarias a largo plazo. Se ha comprobado que aquellas regiones prósperas de la UE se benefician más de su situación cuanto menor dependencia tienen de sus gobiernos centrales, o cuando la limitación normativa del gobierno estatal es pequeña, ello indica que será preciso empezar a introducir reformas administrativas para reducir el peso de la presencia estatal en las regiones, especialmente en los antiguos países del eje comunista, ya que este proceso contribuirá a armonizar y coordinar con más eficacia las políticas regionales. Allá donde no ella identidades subnacionales, el Comité de las Regiones puede tener la oportunidad política de reforzar las normas de representación de los intereses subnacionales, ofreciendo voz a los entes regionales, empezando por los que gocen de un determinado peso político limitado a las entidades con autonomía legislativa. Sería un primer paso para fomentar la descentralización política en aquellos estados que todavía no están inmersos en el proceso de regionalización, a mi juicio irreversible a medio y largo plazo.

martes, 20 de octubre de 2009

Sesión de control al presidente Barroso

Hoy se ha producido en Estrasburgo la primera sesión de control y ronda de preguntas al presidente de la Comisión José Manuel Durao Barroso, lo que ha producido un interesante rifirrafe, donde han surgido nuevos compromisos políticos sobre todo para afrontar la crisis económica. Alaban las crónicas la espontaneidad de la primera de las 12 sesiones anuales previstas, ya que el formato contempla que las preguntas y respuestas se prolonguen durante un máximo de sesenta segundos (opcionalmente treinta más si se precisa aclaración posterior). Brillante iniciativa. Entre los asuntos más candentes el problema de la crisis social generada por la venta de Opel. Barroso ha prometido un informe donde dejará las directrices para establecer por fin el mercado interior que evite situaciones de desigualdad como ha generado el caso Opel, que ha perjudicado claramente a algunos trabajadores comunitarios. Ha insistido en la contención del gasto público en todos los Estados miembros y se ha comprometido con emitir un documento contundente de cara a la cumbre de Copenhague en diciembre. Hoy hemos visibilizado una escena de control directo de los miembros electos por sufragio universal y además respuestas y preguntas twitteadas al instante y en 22 idiomas. Al final de este link encontrarán los accesos a los archivos de audio en inglés.

lunes, 19 de octubre de 2009

Sin perder ímpetu integrador

Ya han pasado cinco años desde la que fuera mayor ampliación de la Unión Europea, cuando se incorporaron simultáneamente diez países. Si la ampliación de 1986 es recordada como la del Sur, la de 1995 como la del Norte, la de 2004 pasará a la historia como la recuperación del Este del continente. Pero la historia no se detiene y en unos años, presumiblemente en 2012, Croacia y Macedonia, dos pueblos culturalmente unidos a Europa, se sumarán al proyecto político europeo, consagrando una UE-29 que ya contempla el Tratado de Lisboa. La conclusión se deriva del Informe de la Comisión (encargada del seguimiento de los candidatos) publicado el pasado día 14 de octubre, en que se da luz verde a iniciar proceso de adhesión de estas dos naciones, aunque se solicita a Croacia que refuerce la independencia de su sistema judicial, y combata decididamente la corrupción y la presencia de crimen organizado. Por contra, hay países a los que de momento se les niega la opción, como Albania, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Kosovo y Serbia. Asimismo el escenario de una Turquía integrada parece totalmente remoto, cuando no inviable, porque no sólo se le exige un claro compromiso con la democracia, hoy bastante dudoso, sino que se impone un alto grado de exigencia en materia de seguridad. Si a los nuevos candidatos se les plantean condicionantes que tienen que ver con las garantías democráticas, en Turquía hay gran trecho que recorrer en cuanto a libertad de expresión, en igualdad de derechos de las mujeres, de las minorías y de los niños, en la limitación del papel del ejército. Y además es imprescindible normalizar las relaciones con kurdos y chipriotas, y dar solución al conflicto energético, que tiene que ver con el mal endémico de la dependencia energética exterior y el uso estratégico de los gasoductos, crucial a pesar de que la Unión Europea ya ha triplicado su inversión en investigación energética. Para quien disponga de tiempo, aquí está en inglés el Informe íntegro sobre la estrategia de ampliación publicado el pasado miércoles. Aunque más allá de las cuestiones técnicas, tal vez deberíamos plantearnos todos dónde está el límite de la Europa unida. ¿Creen ustedes que la ampliación territorial debilita la UE política o que por el contrario favorece la centralización y la descentralización simultánea de competencias? ¿Hasta qué punto el crecimiento geográfico y demográfico es una oportunidad para transformar el concepto del ejercicio del poder en Europa, trascendiendo las tradicionales fronteras?

jueves, 15 de octubre de 2009

De mujeres y cargos decorativos

No hay comentarista europeo que se precie que no haya escarbado estos días en la figura de Mary Robinson, excepto esta publicación donde se especula con otros nombres, en una encuesta que cae en los más manidos tópicos, aunque no por ello deja de ser indicativa de lo que subyace en la opinión pública europea. Dejando de lado a Angela Merkel, en mi opinión la mujer política en activo con una trayectoria más digna de elogio, hay nombres nada desdeñables como el del propio Felipe González (quien ya preside el Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE), que jugó un papel crucial en la integración de los países del sur del continente a finales de los 80 y que tiene una tradición europeísta intachable. Aún así, a nadie de los que seguimos las noticias de Bruselas ha podido pasar desapercibida la campaña -orquestada o espontánea- para promover a la irlandesa como presidenta del Consejo Europeo. Tal vez como reacción instintiva ante una posible presidencia del británico Tony Blair, han proliferado apoyos a la ex presidenta de Irlanda, que entre otras cosas ha sido Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, y ha recibido además del Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2006, condecoraciones de Amnistía Internacional o de Barack Obama este mismo año.



Lo cierto es que el debate sobre la primera Presidencia permanente de la UE se está enfocando en términos erróneos cuando se resalta la condición de mujer de la candidata, lo que contribuye a desdibujar el perfil de un cargo ya de por sí escasamente delimitado, más cuando tras los cambios institucionales del nuevo TFUE el presidente de la Comisión se ve reforzado y se apuntala la visibilidad de la UE mediante el Alto Representante de Exteriores. ¿En qué lugar queda la presidencia del Consejo Europeo?



No es un debate menor, y que trasciende la igualdad de género, que por lo demás debería estar fuera de toda duda. Sería natural y deseable que al menos una mujer ocupara uno de los puestos de máximo rango en la actual Unión Europea, siempre que dicho puesto, claro está, no se convierta en un mero símbolo, hecho que no sólo denigraría a la mujer que ostentara el cargo, sino por extensión a todas las mujeres. Pero el quid del asunto es cuál va a ser el papel real del presidente del Consejo Europeo, porque hay dos concepciones distintas de dicho perfil, y así hemos visto cómo algunos primeros ministros de los Estados miembros se han manifestado a favor de un perfil bajo, similar al de una secretaría general que no tome decisiones estratégicas, en cuyo caso cuesta imaginar a alguien de la presencia política deBlair o González en el puesto.



Con todo, no debe perderse de vista que la del presidente permanente es una nueva figura al amparo de las nuevas normas institucionales, y que la primera persona que ocupe dicho cargo imprimirá muchos de los rasgos y funciones que ese puesto tendrá en lo sucesivo. En el caso de que el elegido fuera Tony Blair difícilmente podríamos esperar una presidencia de bajo perfil limitada a presidir las reuniones del Consejo, sino más bien una presidencia ejecutiva y con ambición de influir sobre las instituciones de la UE. Y aún así de la lectura del Tratado de Lisboa una extrae la conclusión de que el Alto Representante de Exteriores va a tener mucho más peso en el desarrollo político de la Unión, además de un cuerpo diplomático a su servicio, si bien no tendrá mucho que decir en política interna de la Unión. ¿En qué posición deja esta circunstancia al presidente del Consejo? Máxime cuando el Consejo se reúne entre cuatro y seis veces al año. No es mucho suponer que el nombramiento de Mary Robinson pudiera resultar en una maniobra puramente cosmética, que con suerte atraerá la atención de los medios durante un tiempo, pero sin influencia real sobre el desarrollo político comunitario.



En ambientes comunitarios hay división de opiniones aunque la mayoría opinan a ciegas, desde los eurófilos defraudados hasta de los euroescépticos declarados, porque sospechan que si la irlandesa se hace con el puesto, de ella dependerá el status que le confiera a su presidencia, más allá de la mera portavocía que implica, y en la práctica dispondrá de una posibilidad histórica, no sólo por el posible eco mediático sino por la capacidad de conferir unas directrices a su mandato con visos de perdurar. La cuestión de fondo, desde ese punto de vista, no son las competencias reales del cargo, sino el potencial de valor añadido y visibilidad que una mujer al frente del Consejo puede aportar.



Y es que aunque las responsabilidades reales estén por definir, no debe subestimarse una figura que podría imponer la coherencia en el caso de que el Consejo llegara a fracturarse. ¿Alguien cree que en una Europa de 27 (que podrían ser 29 en breve) no existe cierto riesgo de fractura en los Consejos? Un presidente con liderazgo y decisión podría llegar a ser muy influyente y respetado en las reuniones del Consejo. Creo que quien ostente el cargo además de representar los valores democráticos profundos que son la esencia de Europa (algunos comentaristas apuntan a que debería proceder de un país que haya aplicado todo el acervo comunitario), debería tener la capacidad de infundir un estilo político propio con influencia definitiva en el perfil del cargo. No olvidemos que sea quien sea el elegido deberá pelear con los jefes de Estado, siempre reticentes a perder influencia. Tal vez Robinson aúne esas cualidades femeninas de la tenacidad y la predilección por el consenso, y sin ser maleable a los intereses nacionales tenga la capacidad suficiente para desbloquear tensiones, preservando la estabilidad que se espera de una Presidencia permanente. Tampoco es descartable que sea una mujer la que se lleve el puesto de Alto Representante (y por ende vicepresidenta de la Comisión), ya que tienen posibilidades las ex ministras de Exteriores Ursula Plassnik (Austria) y Dora Bakoyannis (Grecia). Aunque no nos llevemos a engaño, si hablamos de líderes hablamos de personalismos, y y está por ver si esa será la mejor receta para corregir el desencanto y la desafección que padece la Unión Europea. No es casual que Barroso haya insistido en destacar que "no habrá un presidente de Europa sino del Consejo Europeo". En esta tesitura, la gran pregunta es cómo va a funcionar el nuevo equilibrio institucional con tantas figuras presidenciales en liza.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Un paso adelante con o sin Klaus

La vida continúa para el Tratado de Lisboa, a pesar de que el presidente checo Klaus siga jugando su peculiar partida de Risk. El próximo 28 de octubre se celebrará una cumbre de la UE en Bruselas, donde se debatirá sobre los nuevos nombramientos que acarrean los cambios institucionales de Lisboa, entre ellos la presidencia del Consejo, para la que suena con fuerza la irlandesa Mary Robinson, y donde Barroso estrenará oficialmente su nuevo mandato por cinco años. Ha sido el propio Barroso quien ayer mismo advirtió a Chequia de que podía perder su comisario si finalmente no ratifica Lisboa, tras haber firmado el presidente polaco el sábado pasado. Si la estrategia checa es la del chantaje parece que nadie en la UE está dispuesto a sentar precedentes en la concesión de premios de última hora. Klaus no esconde su deseo de conseguir ciertas exenciones en el Tratado, de hecho ha pedido una cláusula de excepción, una de las famosas opt-out, en la Carta de Derechos Fundamentales, nada más y nada menos, en una maniobra que acaba por delatar que actúa contra los derechos y libertades de los propios ciudadanos checos, hecho que el propio Barroso ha remarcado.

Está por ver si se activará finalmente la cláusula de excepción, que en concreto se refiere a que se garanticen los decretos de Beneš, según los que se expropió de manera colectiva a los alemanes sudetes tras la Segunda Guerra Mundial. Klaus pretende proteger con ello a la República Checa de posibles reivindicaciones futuras de propiedad por parte de los sudetes alemanes en la zona fronteriza. Gran parte de la opinión pública checa está descontenta con esta anacrónica, e incluso moralmente dudosa, exigencia de su presidente. Ciertos medios alertan de los peligros que tiene para Europa la presencia de este tipo de líderes que se arrogan la defensa de no se sabe qué intereses, y a modo de ejemplo aquellos que alaban a Klaus como el único hombre que no se somete a los demás, comportamiento que en el fondo entraña el peligro que acarrea todo nacionalismo reduccionista y ciego. ¿Representa esta maniobra del presidente checo la soberanía popular? Permítanme dudarlo. La no ratificación del Tratado no favorece al conjunto de los ciudadanos checos, y así lo perciben muchos, empezando por la propia prensa checa.

El Tribunal Constitucional de Chequia se pronnciará el 27 de octubre sobre la ratificación del Tratado, aunque sea cual sea la posición, se contempla como alternativa una declaración política de todos los presidentes de la UE, que recoja algún tipo de compromiso a incluir a pie de página en el redactado del Tratado, sin que comprometa el curso de los cambios institucionales y políticos que éste brinda. Lisboa saldrá adelante en todo caso.

jueves, 8 de octubre de 2009

Herta Müller: buenos tiempos para la valentía y para... la prosa poética

El Nobel de Literartura de este año me produce una emoción muy especial. La escritora ganadora fabrica con las palabras imágenes que desconciertan, como el inolvidable pasaje del manzano que se devora a sí mismo. Esta mujer de mirada vidriosa y curtida en batallas que trascienden los límites de la supervivencia personal escribió en su primer libro "No soportamos a los demás ni nos soportamos a nosotros mismos y los otros tampoco nos soportan". Lo afirma la pequeña que narra la historia de represión de un pueblo en decadencia moral y económica, la minoría alemana en Rumanía, donde Herta nació en 1953. La pequeña niña se cuela en su primera obra Niederungen (En tierras bajas), libro censurado en Rumanía, aunque publicado íntegramente y con gran éxito en 1984 en Alemania, tierra que ha reconocido siempre a esta escritora rumano-germana. Gracias a esta obra pudo huir de Rumanía, donde se sucedían los conflictos con la dictadura de Ceacescu, que se iniciaron cuando fue despedida de su empleo como traductora en una fábrica en 1979. El motivo: negarse a colaborar con la Securitate, el servicio secreto de la Rumanía comunista.

Aunque hubo de esperar a 1987 para huir a Alemania, momento en que se traslada a Berlín de forma definitiva. Las temáticas de sus novelas giran en torno a los destinos de la minoría alemana en el país que la había visto nacer. Seguidamente ha publicado varias obras como Herztier , y recuperando la materia literaria de su obra novel, es decir la angustia de la caída, la presencia amenazadora de la muerte, el sometimiento abusivo de la mujer, publica Der Mensch ist ein Grosser Fasan auf der Welt (El hombre es un gran faisán en el mundo).

En la novela que ha publicado este mismo año, Atemschaukel, cuenta la historia de un chico de 17 años que después de la II Guerra Mundial es llevado por los rusos para ayudar en un campo de trabajo a la reconstrucción de la Unión Soviética, en un destino que compartieron muchos miembros de la minoría alemana. Los rusos consideraban que con ello los alemanes pagaban sus culpas como cómplices de Hitler, sin importarles que algunos de ellos hubieran sido también víctimas del nazismo. El interés de Müller por estos asuntos entronca con el silencio de su madre -que había sido deportada a la URSS- sobre su pasado en los campos de concentración soviéticos.

Müller es una mujer defensora de la libertad de expresión, y obsesionada por retratar las vidas de los oprimidos, los exiliados y sobre todo por tender puentes entre culturas. Prueba de ello es que estudió de forma simultánea filología germánica y rumana. Durante toda su trayectoria vital y especialmente a través de su trabajo literario nos llega una voz de mujer capaz de transmitir el desamparo de las minorías que todavía pueblan este continente europeo de paisajes tan diversos. Sirva este premio para derribar muros y seguir tendiendo puentes a lo largo y ancho de nuestra doliente Europa, que una y otra vez fenece y amanece con ambiciones renovadas.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Intereses partidarios

Toda situación de incertidumbre es susceptible de ser utilizada en beneficio propio, máxime si intervienen los grandes intereses, sobre todo si son políticos. Política es todo, pero no todo debería valer en política. Tras el referéndum irlandés, nos disponíamos ya a que entrara en vigor por fin el TFUE, salvando los escollos de Polonia -cuya firma está al caer, aunque todavía no puede confirmarse hoy- y Chequia -parece que Klaus tendrá que firmar presionado por circunstancias y líderes del entorno. Con lo que no contábamos es con la olla de grillos que han destapado los conservadores británicos. El para algunos tan prometedor líder David Cameron se encuentra con la espada de Damocles de los viejos euroescépticos pendiendo sobre su cabeza. Tanto es así que se ha visto "forzado" a anunciar un referéndum para ratificar Lisboa, eso sí, en el caso de que cuando resulte vencedor en las generales de la próxima primavera -presuntamente- el TFUE aún no esté en vigor. ¿Alguien da más? Paradójicamente Cameron está tratando de romper con la vieja imagen de los tories reaccionarios y anquilosados, y lleva meses proyectando un concepto tory más pragmático y centrado, y aún así en el congreso de su partido celebrado en Manchester hace unos días, los extremistas han hecho tanto ruido que Cameron se ha visto forzado a ese compromiso, que tal vez alegre a parte de su electorado, sin saber que en el fondo Cameron desea que ese referéndum jamás se produzca. Recordemos que el Tratado de Lisboa ya ha sido aprobado por el actual gobierno británico. Por tanto esa carta es claramente una concesión a una (a la vista está que poderosa) parte de sus votantes naturales, aunque a mi juicio es una carta suicida, entre otras cosas porque el No tiene muchos números en esa ruleta rusa que sería una consulta en el país euroescéptico por antonomasia, y en esencia porque Cameron no podría tener peor estreno como Prime Minister, con el resto de los Estados miembros "ofendidos", y con una más que fría acogida entre los Jefes de Estado de la UE. Tal vez no sea más que una teatralización, otra de las hipócritas concesiones de los políticos a la opinión pública, sabiendo Cameron que saldrá de este apuro en cuanto Klaus se decida a estampar la firma y el TFUE entre en vigor. Me cuentan que la prensa checa empieza a impacientarse y que presiona al euroescéptico presidente para que firme de una vez, ya que consideran que esa es la mejor forma de defender los intereses nacionales, lo cual no deja de ser cierto, porque Lisboa otorga capacidad a la UE para actuar donde los esfuerzos de los Estados por separado serían inútiles ¿no resulta también toda una paradoja? Aunque los que se han hecho de rogar -Irlanda en su momento, y los tories británicos ahora- fundamentan su queja en problemas de soberanía sobre políticas que consideran particularmente sensibles, el debate de fondo no es la delimitación de soberanías, sino facilitar la integración en áreas hasta ahora bloqueadas por el sistema de toma de decisiones. No hablamos de soberanías porque los parlamentos nacionales en todo el continente han dado el visto bueno a Lisboa, hablamos de forzar concesiones adicionales. Veremos. Ahora la pelota en Praga. Continuará...

martes, 6 de octubre de 2009

El gris del mercado único

Revelador este artículo de prensa que describe la incertidumbre que crea en gobiernos y empresas la existencia de zonas "grises". Es un buen ejemplo de las deficiencias e irregularidades que sugerían algunos profesores cuando estudiaba Mercado Interior en la universidad. Cierto es que aunque de un tiempo a esta parte el mercado poco a poco ha ido derribando barreras, persisten obstáculos, irregularidades, privilegios, favoritismos y hasta chanchullos.

El Mercado Interior, aunque se presenta como una realidad altamente beneficiosa para el conjunto de la Europa unida, no deja de enfrentarse a intereses particulares o estatales, que a menudo han dificultado -conscientemente o no- la creación de ese espacio único que permita un mayor desarrollo económico, una mayor eficacia en el aprovechamiento de recursos, y en definitiva una mejoría social y política en la globalidad de la región. Sin duda el gran logro ha sido la consolidación (aunque no plena) del mercado único, como un medio para esos objetivos tan pomposamente descritos en los tratados, i.e. el desarrollo equilibrado de las actividades económicas, un alto nivel de empleo y un buen nivel de competitividad y convergencia económica en todos los Estados miembros, según reza el TCE, art.2. [Acotación: el tratado que entrará en vigor en las próximas semanas, el de Lisboa, recibe la denominación de TFUE, es decir se refiere al Funcionamiento, y acoge tanto al TCE como al TUE. Fin acotación.]

No obstante, con el paso del tiempo se ha demostrado que el régimen jurídico del Mercado Interior es fruto de la interacción entre las normas y su interpretación, y de factores como la metodología de la jurisprudencia comunitaria y de las exigencias de los Estados miembros. De hecho, la disparidad jurídica sería legítima si no produjera distorsiones e incluso obstáculos, y es que se vio en la práctica que la mayoría de los obstáculos técnicos procedían de la disparidad de les legislaciones nacionales.

Visto a la luz del paso del tiempo, constatamos que la Comunidad en sus inicios se fundamentaba en una simple unión aduanera, compatible formalmente con el comercio multilateral, pero hoy en día urge implantar una eficacia en la normativa comunitaria que simplifique las normas, establezca un marco para la resolución de conflictos, elimine distorsiones del mercado y suprima los obstáculos sectoriales que persisten. Por ello es crucial que los Estados miembros renueven permanentemente su compromiso al respecto.

En todo caso, con la legislación en la mano tampoco habría suficiente, porque los Estados en la mayoría de las ocasiones, forzados por la necesidad de satisfacer a sus productores nacionales, articulan medidas y normas bajo el paraguas del artículo 36 del TCE, con la finalidad exclusiva en realidad de entorpecer la libre circulación de mercaderías, a pesar de que en los artículos 23 al 31 del mismo TCE se establece la necesidad de crear una armonización legislativa, que incluye prevención de obstáculos técnicos, prohibición de barreras, armonización técnica posterior y regla de reconocimiento mutuo. Sin embargo, ¿por qué los obstáculos siguen? ¿Y las discriminaciones?

Hay que ponerse manos a la obra, aunque permítanme discrepar del articulista citado cuando duda de la imparcialidad del Tribunal de Luxemburgo, y denuncia abiertamente una jurisprudencia que ha favorecido a los países fundadores. Tal vez si la legislación comunitaria no dejara resquicios se conseguiría superar el vicio del proteccionismo de las industrias domésticas, y en general de los intereses nacionales.

domingo, 4 de octubre de 2009

Thank you, Ireland

October 2, this is a great day for Europe! Ireland voted YES, and as I've been campaigning to help the Yes side, I hardly can express the joy that I feel. This is a big step for the integration process, one that has been slapped for so long. No doubt people have a renewed sense of relief and hope, all over the European Union, because Irish people decided to remain at the heart of Europe, rather than retreating back to an isolated position. Moreover, they did it with a result that exceeded all expectations, with a turnout of 59 %, Irish endorsed the Treaty of Lisbon with a 67,1 % who voted Yes (No, 32,1 %). They could not be any clearer. This time they had a proper, more sensible campaigning. The only peoples of Europe to directly express themselves on the Treaty have spoken. No doubt it has immediate consequences. The Polish President Lech Kaczynski has announced he will sign the Treaty on behalf of Poland in the middle of next week. To those who worked tirelessly in this campaign, to those who toured the country canvassing for a Yes vote. You've been rewarded. We also have, and I'm particularly happy and proud*.

* As they say in Irish Gaelic: Go raibh maith agaibh.

viernes, 2 de octubre de 2009

A los que dudan

A los que dudan de la legitimidad de Lisboa, debería bastar con decirles que este Tratado supone el fin de la unanimidad en la Unión Europea. ¿Hay algo menos democrático que la unanimidad? Sólo la tiranía. Que un sólo país bloquee las decisiones aprobadas por 26 además de poco democrático es injusto. Y aún así sobre la democracia y el sufragio universal, sobre el concepto de la soberanía popular siempre pueden planear dudas, dudas sobre la madurez, sobre si los votantes disponen de objetividad y elementos de valor reales para emitir su voto. Y en cambio se desconoce alternativa. Aún así, el voto del No a una reforma constitucional europea (como es el caso de hoy en Irlanda) no deja de ser un voto cínico, un voto de desconfianza, de desgaste, algo que no deja en buen lugar el pabellón de los valores democráticos. No es descartable que Irlanda sienta una psicoanalítica nostalgia del pasado. Lisboa mejora el funcionamiento de la UE, desbloquea la toma de decisiones, aumenta la visibilidad de Europa en la escena política mundial, ofrece un ancla a los individuos que podrán buscar amparo en las instituciones de la UE, cuando sus propios gobiernos nacionales les dejen en la estacada. La obstinación en hacerse notar es lo que mantiene a los checos a la espera, la desesperación por la crisis subyace tal vez en la indecisión irlandesa, porque siendo realistas admitiremos que los sondeos anuncian para hoy un resultado muy ajustado. No importa que se haya demostrado cuatro meses después del primer referéndum que los argumentos para el No eran falaces. La libertad sigue estando perfectamente asegurada, la integración es también garantía de estabilidad y crecimiento, no encuentro un argumento para el No que sea razonable, no encuentro un motivo para que el No pueda hacer más feliz a nadie.